NO es una noticia para nada nueva, (bueno, para mi si, ya que desconocía de esto hasta ayer que ví un documental)
Pero por ahí, hay mucha gente que desconoce de esta invención y les puede resultar interesante.
Es laaaaaaaaaaaaaargo pero creo que vale la pena.
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Armas de guerra
Aquí este txto gracias a SSierra.
Revista Transcultural de Música
Transcultural Music Review#10 (2006)
ISSN:1697-0101ENGLISH
La música como tortura / La música como arma
Suzanne G. Cusick
Traducción: Sebastián Cruz y Ruben Lopez Cano
Resumen
Uno de los aspectos más sorprendentes de la cultura musical de posguerrade los Estados Unidos es el uso sistemático de la música como arma deguerra. Esto surgió a la luz pública por primera vez en 1989 cuando lastropas de los Estados Unidos utilizaron como fuerza de ataque, música aalto volumen con el fin de hacer rendir al entonces presidente de Panamá,Manuel Noriega. Hoy, el uso del "bombardeo acústico" se ha vuelto unapráctica estándar en los campos de batalla de Irak y el bombardeoespecíficamente musical se une a la humillación sexual y al aislamientosensorial, como algunos de los medios no letales con que prisioneros deAbu Grahib a Guantánamo, pueden ser obligados a entregar sus secretos sinque se violen las leyes de los Estados Unidos.
La idea de que la música puede ser utilizada como tortura nos confrontacon una novedosa e inquietante perspectiva sobre las prácticas musicalescontemporáneas en los Estados Unidos. ¿Qué es lo que podemos saber sobrenosotros mismos en los Estados Unidos cuando nos enfrentamos a dichaperspectiva? ¿Que nos dice sobre nosotros y nuestros antagonistas el usoque hace nuestro gobierno de la música?Este artículo es un primer intento para entender la lógica cultural ymilitar en la que esta basado el uso contemporáneo de la música como armaen la tortura y en la guerra. Primero, hago un breve esbozo del desarrollode armas acústicas hacia fines del siglo XX. Luego analizo su utilizaciónen la batalla de Falluja en Noviembre de 2004 y resumo lo que se ha podidoconocer sobre la teoría y las prácticas del uso de la música como torturacon detenidos en Irak, Afganistan y Guantánamo. También contemplo algunos
aspectos de la cultura musical civil en los Estados Unidos de fines delsiglo XX que resuenan con los conceptos de la música como arma que tienenlos de la comunidad de seguridad de los Estados Unidos. Más adelante hagoun breve recuento de la manera como se discute la música como tortura enlos foros virtuales que integran la blogósfera. Finalmente, bosquejoalgunas preguntas para investigaciones y análisis futuros.
Exordio
Este ensayo es un reporte sobre la etapa inicial de un proyecto quecomenzó no a partir de mi trabajo musicológico sino en un momento de mivida personal. En la primavera del 2003 estaba leyendo el libro BaghdadDiaries de Nuha al-Radi que es un recuento de su vida antes, durante ydespués de la primera Guerra del Golfo. Leí:Luego de que se terminó la guerra, los aliados pasaban todo el día y todala noche volando sobre nuestras cabezas rompiendo la barrera del sonido.Justo como en Panamá cuando atacaron con música a Noriega que estabaencerrado en la embajada del Vaticano. Durante quince días, Bushensordeció al pobre embajador del Vaticano y a Noriega con rock pesado.Nuestra tortura duró meses—20 ó 30 veces, de día o de noche… (al-Radi1998: 58).“Entonces” pensé, “esas acciones de soldados o exaltados o aburridos quehabían visto Apocalypse Now demasiadas veces, posiblemente no eran sólotonterías pasajeras. Posiblemente se trataba de una política concreta”. Amedida que proliferaban reportes de prensa confirmando el uso de música enel campo de batalla y su uso en interrogatorios, inicié una investigaciónintermitente acerca de un fenómeno de la actual “guerra global contra elterrorismo” que me hiere particularmente como músico: me hiere en unaparte de mi sensibilidad que permanece residualmente adherida a la nociónde que la música es hermosa, incluso trascendental. Para mí la música esuna práctica que siempre me conducía a la contemplación de la relaciónentre cuerpo y placer; no a la contemplación de cuerpos adoloridos.Mi intención aquí no es la de emprender un debate moral, ético o políticoacerca de la tortura, si bien éstos temas son interesantes en sí. En sulugar, ofrezco un esbozo de una taxonomía del complejo tema que el títulodel ensayo denota—el uso por parte del gobierno de Estados Unidos delsonido y la música como un arma en el campo de guerra y el uso de lamúsica en la interrogación de “detenidos” en la actual “guerra globalcontra el terrorismo”. Es una taxonomía salpicada con preguntas yespeculaciones acerca de las maneras en las que esos usos de la músicainteractúan con aspectos más familiares de la cultura musical reciente enlos Estados Unidos.La música (o el sonido) como armaLas “armas acústicas” han sido desarrolladas por contratistas que trabajanpara el Departamento de Defensa desde, por lo menos, de la creación en1997 de la Agrupación Común de Armas No-Letales (Joint Non-Lethal WeaponsTask Force). El desarrollo de armas acústicas representó un tercio delpresupuesto de la agrupación entre 1998 y 1999.[1] Por lo tanto, nopertenecen exclusivamente a las guerras del siglo XXI, o al gobiernoactual. El primer contrato del que tengo conocimiento para este tipo dearmas se firmó el 18 de noviembre de 1998, autorizando a la yadesaparecida Synetics Corporation a producir un rayo de alta precisión deinfrasonido, es decir, ondas de vibración de menos de 100 vps, diseñadopara producir efectos que pueden ser desde “incapacitantes hastaletales”.[2] En 1999 Maxwell Technologies patentó el Hypersonic SoundSystem (el Sistema Hipersónico de Sonido) otro “aparato de alta precisióndiseñado para controlar multitudes hostiles o neutralizarsecuestradores”.[3] El mismo año Primex Physics International patentótanto el “Acoustic Blaster” que produce “ondas de impulso repetitivas” de165dB dirigibles desde una distancia de 50 pies (aproximadamente 15metros) para “aplicaciones antipersona (antipersonnel)”, y el “SequencialArc Discharge Acoustic Generator (Generador Acústico de Descarga de ArcoSecuencial)” que produce “ondas de sonido impulsivo de alta intensidad pormedios puramente eléctricos” [4] .Hasta donde sé, ninguna de estas armas ha sido utilizada en las guerrasactuales. En la carrera de armas no letales, la tecnología anterior hasido sustituida por un sistema que la American Technology Corporationdesarrolló después del año 2000: el Aparato Acústico de Largo Alcance, oLRAD (Long Range Aboustic Device) por sus siglas en Inglés.[5] El LRAD escapaz de proyectar una “franja de sonido” (de 15 a 30 pulgadas de ancho) aun promedio de 120 dB (máximo 151 dB) y tiene un alcance de 500 ó 1000 metros (dependiendo el modelo que se compre). El LRAD está diseñado parallamar barcos, auxiliar en la ejecución de comandos de batalla o decontrol de multitudes, o dirigir un “llamado de atención en un tonoaltamente irritante con el objetivo de modificar el comportamiento”.(http://www.atcsd.com). Para Marzo de 2006, 350 sistemas LRAD habían sidovendidos: a la fuerza naval de Estados Unidos, a los Guarda Costas de losEstados Unidos, a varias compañías de envíos comerciales para controlmarino; a las fuerzas armadas y Marines de los Estados Unidos para uso deunidades PsyOps (de Operación Psicológica); a retenes y establecimientosdonde hay gente en custodia; a los departamentos de policía de Boston,Nueva York, Los Ángeles, Santa Ana, y el condado de Broward en la Florida.Según la compañía PsyOps número 361 de las fuerzas armadasestadounidenses, los LRAD son usadospara despejar calles o techos durante operativos de búsqueda, paradiseminar información, y para poner al descubierto francotiradoresenemigos, que son subsecuentemente destruidos por nuestrosfrancotiradores(Davison y Lewer 2006).También se puede utilizar para “disparar” explosiones cortas de “intensaenergía acústica” con el fin de incapacitar a la gente creandodesorientación espacial. Armas similares utilizadas en Gaza por Israelproducen el efecto de “ser golpeado por una pared de aire que es dolorosapara los oídos, causando a veces sangrado por la nariz y dejando alindividuo temblando por dentro” (Davison y Lewer 2006).Con capacidades para dirigir “música a través de un reproductor integradode MP3”, y de aceptar “aparatos externos de audio, como reproductores deCD y MP3”, los LRAD han sido enviadas con unidades de combate desde elotoño de 2003. De acuerdo a un vocero de la ATC, fueron usados en Irak en2004 “para reproducir música a volúmen muy alto y sonidosdesestabilizadores, con evidentes resultados favorables como herramientapara las PsyOps, causando que la insurgencia reaccionara de maneras queincrementaban su vulnerabilidad considerablemente.” [6] Seguramente,LRADs fueron los medios con los que la compañía PsyOps número 361 “preparóel campo de batalla” para la toma de Fallujah en Noviembre del 2004bombardeando la ciudad con música: supuestamente con las canciones “Hell’sBells” y “Shoot to Thrill” de Metallica, entre otras (DeGregory 2004). BenAbel, vocero de PsyOps, le explicó al reportero Lane deGregory del St.Petesburg (Florida) Times, “Estas misiones de acoso funcionanespecialmente bien en escenarios urbanos como Fallujah. Los sonidossimplemente no cesan de reverberar por las paredes”. Abel agregó “No estanto la música como el sonido. Es como lanzar una bomba de humo. Elobjetivo es desorientar y confundir al enemigo para ganar ventaja táctica”(DeGregory 2004). Abel aclaró que aunque la táctica de bombardear alenemigo con sonido fue una decisión tomada en altos niveles de mando, laselección de la música fue dejada a elección de los soldados en el terreno“...nuestros hombres han demostrado una gran creatividad a la hora deescoger sonidos que creen que afectarían al enemigo... Ellos tienen suspropios reproductores de Mini-Disc con su propia música, además de cientosde sonidos bajados del internet. Escogen las canciones de acuerdo al gustopersonal. Tenemos a gente muy joven tomando estas decisiones”. (DeGregory2004). En el campo de batalla, entonces, el uso de música como arma sepercibe como de menor importancia con respecto a la capacidad que tiene elsonido para afectar la orientación espacial de una persona, su sentido deequilibrio, y coordinación física. Ya que la música es considerada demenor importancia, la elección del repertorio está delegada a lacreatividad individual de soldados PsyOps.La música como tortura.Aunque parece ser más común y antiguo, es menos fácil ubicar el usocalculado de la música para “la interrogación de detenidos”, es decir, ensituaciones que algunos activistas de derechos humanos describen como“tortura”, que estudiar su uso como arma. La evidencia proveniente de laguerra actual es irregular. Se basa fundamentalmente en reportes deorganizaciones de derechos humanos, en reportajes periodísticos sobreexprisioneros o en declaraciones que detenidos actuales han realizado asus abogados. Existen también leyendas urbanas que circulan por Internetque en ocasiones son confirmadas por alguna de las fuentes anteriores. Detodos modos, es absolutamente claro que la música juega un papelimportante en la interrogación de detenidos en la guerra contra elterrorismo. Ya en Mayo de 2003 la BBC informó que el ejercitoestadounidense utilizó “Enter Sandman” de Metallica y “I Love You” deBarney el Dinosaurio Morado en las interrogaciones de detenidos Iraquíes,repitiendo las canciones una y otra vez a alto volumen dentro decontenedores de transporte.[7] Dentro de los documentos obtenidos por laACLU (American Civil Liberties Union, o el Sindicato de las LibertadesCiviles Americanas) está incluido un correo electrónico de un agente noidentificado del FBI, fechado el 5 de diciembre de 2003, que describe porlo menos tres incidentes que involucran a detenidos de Guantánamoencadenados al suelo y sometidos a “Calor extremo, frío extremo, o músicarap a un volumen extremo” [8] . La edición del 12 de Junio de 2005 de larevista Time incluyó una historia basada en el diario de 84 páginas de losinterrogatorios en Guantánamo de Mohammed al Qahtani desde Noviembre de2002 hasta Enero de 2003 (Zagorin y Duffy 2005) [9] . Los interrogatoriosde Qahtani empezaban a la media noche; cuando él empezaba a quedarsedormido era despertado ya fuera con agua sobre su cabeza, o con el sonidode la música de Christina Aguilera. En Diciembre de 2005, Human RightsWatch publicó breves recuentos personales de detenidos liberados de unaprisión secreta en Afganistán, muchos de los cuales aseguraron que partede su experiencia fue la de estar detenidos en espacios de total oscuridady ser obligados a escuchar música que describieron como “insoportablementedura”, “infiel” u “Occidental”. La misma publicación incluía el relatodel prisionero de Guantánamo, Benyan Mohammed , un etíope que había vividoen Inglaterra, y que fue obligado a escuchar música de Eminem (Slim Shady)y Dr. Dre durante veinte días antes de que reemplazaran la música por“sonidos de horribles risas de fantasmas y sonidos de Halloween” [10] .Una historia larga publicada en el New York Times el 19 de Marzo de 2006,describe el “Campo Nama” en detalle. Éste era el centro operativo de unaunidad de interrogatorios para varias agencias en el aeropuertointernacional de Bagdad. Aquí, “detenidos valiosos” (aquellos quienes secree tienen información directamente relacionada con movimientos en elcampo de batalla, líderes terroristas, o ataques terroristas inminentes)eran inicialmente enviados al denominado “cuarto negro” (un espacio deltamaño de un garaje, sin ventanas y pintado de negro) en el que “músicarap y rock n’ roll estallaba en decibeles ensordecedores por unaltoparlante” (Schmitt and Marshall 2006) [11] . La lectura de estosreportes sugiere que la “música ensordecedora” es usualmente dirigida a undetenido que ha sido encadenado en una posición de estrés, en un espaciocompletamente oscuro que han puesto incómodamente caliente o frío.“Tortura sin contacto”Sería posible concluir a partir de la evidencia de la prensa popular queel uso de música en “interrogatorios” es (como declaró una de las fuentesde la historia de 2003 de la BBC) “bastante reciente”. Lamento informarque mis lecturas sugieren lo contrario. Ni tampoco es un comportamientocasual o malintencionado de algunos interrogadores o miembros de lapolicía militar que son particularmente sádicos (o muiscales o creativos).Es, en cambio, un componente de un conjunto de prácticas estándar parainterrogaciones desarrolladas por la CIA (con la cooperación de agenciasde inteligencia de Inglaterra y Canadá) durante la segunda mitad del sigloXX. Se trata de un conjunto de prácticas estándar que incluyen elencapuchar, el someter a posiciones de estrés, y la humillación sexual ycultural que las fotos que salieron de la cárcel de Abu Ghraib nospermitieron ver. Quienes promueven estas prácticas las llaman “Torturasin contacto (no touch torture)” [12] .En su libro de 2006 Una Cuestión de Tortura, el historiador Alfred W McCoyubica los orígenes de la “tortura sin contacto” en un programa financiadopor la OSS, la CIA, y los servicios de inteligencia de Canadá y GranBretaña en los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Preocupadospor el éxito de los Soviéticos en “lavarle el cerebro” a sus detenidos ydestruir su voluntad, estas agencias apoyaron estudios en lasuniversidades de Yale, Cornell y McGill con el objetivo de descubrir cómolos americanos y canadienses podían lograr lo mismo.[13] En los años 50slos contratos de investigación se concentraron en tres áreas: 1) elgobierno canadiense financió investigación en la Universidad de McGill queexploraba el impacto devastador de la privación sensorial y de lamanipulación sensorial (que posteriormente incluiría el encapuchar); delruido continuo (a alto volumen o no) y de lo contrario, el aislamientosonoro; la desorientación temporal y el suministro de comidas y bebidas deforma errática; 2) la CIA financió estudios en Cornell y Yale sobre losefectos del dolor auto-inducido (que posteriormente incluiría lasposiciones de estrés, y escenarios que provocaban humillación personal,sexual o cultural); y 3) la CIA financió investigaciones en Yale sobre lacapacidad de personas ordinarias para causar dolor letal a otros.Los reportes de estos experimentos revelan una ingenuidad generalizada yun prejuicio cultural que causaría risa hoy en día. Sin embargo, losresultados de estos estudios son las premisas fundamentales de lo que laComisión Europea de Derechos Humanos describió en 1976 como un “sistemamoderno de tortura” (McCoy 2006: 57). Este sistema moderno busca combinar“desorientación sensorial” (aislamiento, estar de pie, extremos de calor yfrío, luz y oscuridad, ruido y silencio) con dolor auto-inducido, tantofísico como psicológico, con el fin de “desintegrar la identidad” de unprisionero [14] . Ya sea que esta desintegración tome la forma de unaregresión inducida a un comportamiento infantil o de una esquizofreniainducida, el efecto de la destrucción de la subjetividad “es bastanteparecido a lo que le sucede a alguien que ha sido golpeado, mal nutrido oprivado de sueño”.[15] El prisionero se vuelve psicológicamente indefensoante la autoridad de los interrogadores, tan dependiente de ellos comoincapaz de resistir. Además, los datos de los experimentos mostraron queeste “sistema moderno de tortura” es mucho mas efectivo que golpear ohacer sufrir de hambre, pues logra la desintegración psicológica en díasen vez de semanas o meses. Además, como anotó un investigador de la CIA, resulta sumamente difícil de documentar, ya que, a excepción de mantener aalguien de pie (que puede causar marcas o inflamación grotesca de los piesy las piernas), estas “técnicas” no dejan marcas visibles en la superficiecarnosa del cuerpo.Institucionalizado en 1963 en el Kubark Counterintelligence InterrogationHandbook (del que se pueden encontrar fragmentos desclasificados eninternet), las técnicas de “tortura sin contacto” fueron usadas, y dehecho, probadas una y otra vez, por las fuerzas de contrainsurgencia de laCIA hasta adentrados los años 70s, por los ingleses en el norte deIrlanda, y por unidades policiales en Uruguay, Brasil, Guatemala, lasFilipinas, Irán, Argentina y Chile que fueron entrenadas por elDepartamento de Seguridad Pública de Estados Unidos (1962-74) en el Centrode Inteligencia del Ejercito Estadounidense en Fuerte Huachuca, Arizona, oen la escuela militar Estadounidense de las Américas (basada en Panamáhasta 1976, y ahora instalada en Fuerte Benning, Georgia).[16] Aunque lastécnicas de interrogación de la CIA no se mencionan en las ediciones de1992 o de Septiembre de 2006 del US Army’s Field Manual for HumanIntelligence Collection (Manual de Campo para la Recolección deInteligencia Humana del Ejército Norteamericano, HUMINT), el textoprincipal de entrenamiento en el Fuerte Huachuca, parece, sin embargo, queestas formaron parte del entrenamiento de los interrogadores del ejércitoy unidades PsyOps en el Fuerte. (La música mencionada con mayor frecuenciaen reportes de estos entrenamientos es la canción “I Love You” asociadacon Barney el dinosaurio Morado.). En los manuales de campo, los elementosde la “tortura sin contacto” se clasifican como parte de la sección“estrategias psicológicas adicionales” donde se alienta a losinterrogadores a implementar cualquiera de las dieciocho “formas deaproximación” desclasificadas a un informante (algunas de ellas llevabannombres como “llenar de miedo” (fear up) o “derrumbar el ego” (egodown).[17] Si uno lee cuidadosamente lo que dice la prensa o los reportesde organizaciones de derechos humanos acerca de la “tortura sin contacto”,se pueden rastrear los incidentes no a personal uniformado , sino aocasiones en las que equipos de múltiples agencias, es decir, equipos queincluyen operativos de la CIA y Consejeros de Ciencias delComportamiento, llevan a cabo los interrogatorios .En parte porque los operativos de la CIA están específicamente exentos delos requerimientos exigidos por el Acta del Comité Militar (MilitaryCommisssions Act) de 2006 y en parte porque los elementos de la “torturasin contacto” son parte de lo que podría llamarse la tradición oralmilitar. Todos los elementos de la “tortura sin contacto”, excepto latortura del agua y extremos de calor y frío permanecen permitidos bajo larecién firmada Acta del Comité Militar de 2006. Está última es sumamentepermisiva con ciertos abusos y se ha dictado para prevenir algúnenjuiciamiento internacional por violaciones a la Convención de Tortura dela UN. Más aún, el acta prevé que ciertas irregularidades sean perdonadasretroactivamente.[18]Resonancias culturalesLa “tortura sin contacto”, comparte con las armas no letales la ventaja deno dejar marcas causadas directamente por los interrogadores en lasuperficie carnosa visible del cuerpo. Por ende, son difíciles de probar yde asociar a las imágenes de tortura comunes en nuestra la cultura visualy literaria. La premisa de la “tortura sin contacto” es sin embargoconsistente con la premisa que subyace a las armas no letales, incluyendoaquellas que usan sonido; así como con la premisa con la que las unidadesPsyOps usan sonido o música para preparar el campo de batalla. La premisaen común es que el sonido puede lastimar seres humanos, sin matarnos, enuna amplia variedad de maneras. Lo que diferencia el uso del sonido o dela música en el campo de batalla y el uso del sonido o de la música en loscuartos de interrogatorios, es la ubicación declarada del daño. Losteóricos de su uso en el campo de batalla enfatizan el efecto del sonidoen el cuerpo, mientras que los teóricos del cuarto de interrogatorios seenfocan en la capacidad que tienen la música y el sonido para destruir lasubjetividad. Aquí hay algo sobre la intersección de la relación entremente y cuerpo con la distinción entre espacio privado y público, y lajerarquía de comandos y operaciones de campo, que en un futuro quisieradiscutir más a fondo.También quisiera profundizar un poco más sobre las inquietantesresonancias entre la estética implícita de los teóricos de la “tortura sincontacto” y la estética compartida por un amplio rango de culturasmusicales desde los años 60s; las culturas musicales que formaron misensibilidad, y, posiblemente, la sensibilidad de quienes diseñaron,quienes decretan y quienes implementan los elementos acústicos de la“tortura sin contacto” y de la batalla acústica. Hay dos elementos queencuentro especialmente inquietantes. Primero, ambas estéticas diluyen ladistinción entre sonido y música. Pero mientras muchos compositores,músicos y académicos tienden a concebir la disolución de esta distincióncomo la producción de un continuum acústico, los actores del estadoparecen tener muy clara la idea de que la “música”, con toda suespecificidad cultural, es menos importante que el poder del sonido en simismo.[19] ¿De qué manera, me pregunto, podría uno interpretar lajerarquía del sonido por sobre la música, impuesta por el estado?Específicamente, ¿cómo puede servir al estado la inscripción de dichajerarquía fuera del campo de batalla y de los centros de interrogatorios?Segundo, los interrogadores del estado comparten con muchos músicos,compositores y académicos en la vida civil la noción de que escucharmúsica puede disolver la subjetividad, llevando a la persona a un estadoparadójico que es simultáneamente una experiencia altamente corporeizada ydescorporeizada, en la intensidad con que la música hace que uno olvideelementos importantes de la identidad propia, y se pierda la noción deltiempo trascurrido. Las prácticas e ideologías de la escucha de la músicaclásica sugieren que tal éxtasis inducido por la música es producido porla intensa atención prestada a las relaciones entre los sonidos mismos.Esa forma de escuchar, escribió Fred Maus recientemente, “busca laidentificación con el aspecto controlador de la persona”. Fred luego citaa Edward T. Cone “El objetivo...debe ser la identificación con el aspectototal de la persona musical convirtiendo en propias las expresiones de lamúsica” (Maus 2004: 36). ¿Puede esta noción sobre la escucha, propagada enuniversidades de élite de Estados Unidos (incluyendo aquellas bajocontrato con la CIA) en la segunda mitad del siglo XX, haber influido alos arquitectos de la “tortura sin contacto”? ¿Es, en si misma, otrosíntoma del estado de seguridad nacional en que se ha convertido losEstados Unidos desde la era de la segunda guerra mundial? ¿De qué manerapuede esa noción de escucha, que depende de la negación tanto de fenómenospuramente acústicos como de experiencias psicosomáticas no acústicas queacompañan la escucha, haber interactuado, en estos años, con la noción quelos teóricos de la “tortura sin contacto” comparten con varias propuestasdel rock psicodélico: la creencia de que la música disuelve lasubjetividad en conjunto con otras experiencias psicosomáticas, y siempreopera en parte a través de sus efectos corporales? ¿De qué manera, si esque sucede, pueden las dos diferentes nociones de cómo la música quiebrala subjetividad complementar las distinciones propuestas por el estadoentre “sonido” y “música”, “comando” y “ejecución de campo”, “arma” e“interrogación”? ¿De qué manera interactúa nuestro comportamiento musical(especialmente como académicos y maestros) con estas distinciones?Música, tortura, y la blogósfera(o, ¿si Es tortura? ¿Cual es la lista de canciones?)Casi todas las historias en la prensa masiva de los Estados Unidos acercadel uso de la música para “torturar” detenidos han provocado respuestas enel mundo virtual conocido como la blogósfera. Descubrí estas respuestaspor accidente, pero me di cuenta rápidamente que eran por lo menos tanimportantes para entender la relación entre “música como tortura” y lacultura musical de la vida civil, como el pensar en los modos de escucharmúsica clásica. De alguna manera, he pensado, las respuestas en lablogósfera documentan un aspecto importante de la vida civil en EstadosUnidos durante la guerra actual, es decir, en el frente de guerra en casa.La mayoría de las respuestas en los blogs consisten en la publicación dela noticia, seguida por un puñado de comentarios inconexos. Algunas, sinembargo, consisten de conversaciones que duran desde una hora o dos (a lahora del almuerzo o durante las primeras horas de la noche) hasta variosdías. Estas conversaciones más largas toman una de dos rutas. Lascomunidades de los blogs que aceptan sin cuestionar la idea de que lamúsica es utilizada para torturar detenidos pasan rápidamente adiscusiones políticas acerca de la tortura tout court , tal como ha sidodefinida por leyes recientes de Estado Unidos, y por la reciente leyinternacional. Generalmente estas conversaciones nunca regresan al tema dela música. Pero la otra ruta, tomada por comunidades de los blog que sepreguntan ¿la música puede ser tortura? se quedan generalmente enfocadosen el tema de la música por bastante tiempo, independientemente de cómohaya sido contestada la pregunta.[20]“Comparar un cuarto frío o música a un alto volúmen con tortura es el peortipo de relativismo moral”, escribió MayBee el pasado 29 de Septiembre enhttp://justoneminute.typepad.com, Soylent Red respondió inmediatamente“Cuidado, MayBee. No queremos que nadie llore o sufra por una baja de suautoestima”. Este intercambio inspiró una enérgica competencia entrevarios bloggers acerca de la mejor manera de torturar detenidos, que sedesprendían todos del segundo comentario de Soylent Red:Pero tal vez podamos hacer limonada con esto. Admitir gays abiertamente alejército, pero solo como policía militar o recolectores para HUMINT.Convertir a Guantánamo en un carnaval de orgullo gay de un año entero.Todo lo que esta gente come, en lo que duermen, o lo que se sea, va ahaber sido tocado por homosexuales. Cada vez que se duchen van a serobservados por homosexuales . Reinstaurar periódicas requisas sin ropa. Ycada interrogación comienza con las palabras: “Sabes, te he estadoobservando”.Al final de la hora MayBee había regresado la discusión al tema de lamúsica, escribiendo sobre la canción de Red Hot Chili Peppers, Lo quetengo, tengo que ponerlo en ti (What I got, I got to get it put inyou)...”Especialmente si es tocado en un campo administrado completamentepor homosexuales y con un letrero enorme en la entrada que dice ‘El LugarMás Gay en la Tierra’, yo me quebrantaría antes del almuerzo”. El mismofin de semana en la página web http://volokh.com Charlie (Colorado) seburlo de la idea, llamándola absurda, de que “Música a un alto volumen ycon gestos sexualmente sugestivos de mujeres atractivas se pudieranconvertir en ‘tortura’, cuando gente que no está siendo interrogada pagauna buena cantidad y da propinas generosas para tener la mismaexperiencia”. StrategicHamlet (mail) contestóEstoy de acuerdo...Cualquiera que haya hablado con una dominatrixprofesional sabe que hay una buena cantidad de gente en este país que estádispuesta a pagar por ser mas bien brutalmente torturados.Ambos intercambios sorprenden por la ligereza con la que confirman unaspecto de la vida musical contemporánea que para algunos de nosotrosrequirió esfuerzo articular en los años 90s: la fácil conexión, en lamente de nuestros contemporáneos, entre música y sexualidad. El primerintercambio implica que la “tortura” con música podría ser similar a una“tortura” que indujera la homofobia, mientras el segundo compara la“tortura” con música a la “tortura” de una fantasía heterosexual deseablepor la que hombres de Estados Unidos estarían dispuestos a pagar.Blogs cuyas comunidades aceptan que la música puede ser tortura sacan susconclusiones, inicialmente, a partir de su propia experiencia de serforzados a escuchar música de géneros musicales o que proviene deubicaciones culturales, que encuentran de mal gusto. Con impresionantefrecuencia, estas conversaciones se inician con intercambios como este del19 de Diciembre de 2005. Escribiendo en respuesta a una declaración deprensa del Human Rights Watch acerca del etíope forzado a escuchar rapdurante 20 horas, laz escribió en The J-Walk Blog (http://j-walkblog.com),“Yo solía tener vecinos en el piso de abajo que oían rap. Y le garantizoque definitivamente tiene valor como herramienta de tortura”. Leonardocontestó “Veinte días? Yo me enloquezco luego de tres minutos!”, mientrasKeith Povell comentó “Música como tortura. Ensaye oír cualquier emisoracomercial (especialmente en el Reino Unido) y se podrá hacer una idea”.Muchos otros bloggers entienden a la música como una tortura a través derecuerdos de su propia juventud, o de experiencias recientes con sus hijosadolescentes. En http://forums.military.com una página blog para personaluniformado, peter3_1 comentó el 12 de Septiembre de 2006 “Slim Shady deEminem es suficiente para llevar a un Musulman (escrito moslen,erróneamente) a la bebida! Claro que Iron Butterfly causaba lo mismo enmis padres, ni que decir de The Doors, pura tortura, pensaban ellos”.“¡Seguro que si! ¡Verdadera tortura! Rock pesado a todo volumen y el aireacondicionado puesto bien frío. ¡Eso suena como la descripción del cuartode mi hija!”, escribió SGTBH [agregando luego, ponga Village People. Puedequedarse en el YMCA una y otra vez. Ponga Queen”. Honoloulu58 advirtió aquienes sugerían música clásica o música de teatro musical “hay quetener[les] cuidado, pueden causar un efecto calmante y/o una sensación deeuforia para algunos”.]Bloggers que aceptan la premisa de que la música puede ser torturaparticipan ávidos (de hecho, incluso con júbilo) en conversaciones quebuscan producir la lista de canciones (playlist) ideal para uso bien seaen el campo de batalla o en el cuarto de interrogación. [21] Dos de estosblogs, con conversaciones particularmente creativas y mantenidas porlargo tiempo son http://littlegreenfootballs.com, un blog unisex, detendencias derechistas dirigido por el diseñador de páginas web CharlesJohnson (conocido principalmente por exponer los documentos falsificadosacerca del servicio militar del presidente Bush que llevaron al retiro deCBS de Dan Rather) y http://freerepublic.com, un blog agudo y derechistacuyas conversaciones musicales están dominadas por hombres. “Little greenfootballs” organizó un concurso para sugerencias de tortura hacia la mitadde Mayo de 2003, atrayendo cerca de 200 respuestas en cuestión de horas.Las elecciones más freucentmente mencionadas en http://littlegreenfootballs.com fueron “toda la música rap”, Horse withno name, Alone Again, MacArthur Park, Honey, You Light up my Life, todoslos discos de Cher, Yanni, Bobby Sherman, Kenny G, Harry Belafonte, YMCA ylos BeeGees y toda la música disco.Sea lo que sea que uno opine de la lista de canciones (Paylist) (me pareceque indica la constitución demográfica del blog de forma bastanteprecisa), el concurso de http://littlegreenfootballs.com provocó pocoscomentarios viles. De manera contrastante, la publicación en Free Republicen Junio 10, 2005 sobre una noticia acerca de la búsqueda por parte delejército de un nuevo sistema de sonido para usar la música como arma ocomo herramienta de “tortura”, desató sugerencias de repertorioocasionalmente permeadas de veneno multivalente. Sugerencias al inicio deesa noche incluían la música de Sousa, Welk, Donnie and Marie, BarryManilow, efectos de sonido que iban desde cantos Tibetanos hasta conejossiendo matados, la fantasía de Bill y Hillary cantando “I got you, Babe”,y “cualquier cosa por Yoko Ono”. Ono pronto se convirtió en tema de supropia mini-cadena racista y misógina de comentarios. MrJazz escribió“Sería mejor colocar calzones sobre la cabeza de todos en el pueblo . Porlo menos ESO sería más humano que usar a Yoko Ono como arma de tortura”. Straight Vermonter publicó una parodia del Artículo 13 de la convención deGinebra para prohibir el uso de su música. Y Ramius escribióNo hermano...tenemos que tener algún límite...es decir...maldita sea.Mejor dicho...grasa de cerdo, Korán en trizas...fluido menstrual...veo lautilidad de estas cosas. Pero debo marcar el límite en Yoko. Quiero decir,no somos bárbaros.La creencia de que la música puede torturar emerge, en la blogósfera,entre gente que, ellos mismos, se sienten “torturados” por ciertasmúsicas—rap, disco, baladas sentimentales, la música de Yoko Ono.Adicionalmente, la idea de que la música puede torturar está ligada tantoa la homofobia como a la fantasía heterosexual; de hecho, las discusionesmás animadas sobre repertorios propone como torturadoras a las músicaspopulares fácilmente asociadas tanto con la homosexualidad como con lafeminización que se cree provenir de estar demasiado involucradoemocionalmente con mujeres. Estas personas parecen predispuestas aimaginarse fácilmente pasando de ser los torturados a ser lostorturadores, e imaginan que la música tortura por medio de unaprovocación racial/cultural o, más frecuentemente, por medio de feminizaru homosexualizar hombres musulmanes: de cualquier manera, los detenidosserían emasculados (y, presumiblemente, la masculinidad de los bloggersreforzada). Mi suposición de que el tema en cuestión es la masculinidadestá respaldada por otra entrada más en un blog, una de las últimas deFree Republic en Junio de 2005, de SaronOfMordor quien, como los vocerosde las PsyOps, imagina que el sonido es más importante que la música.“Mejor aún”, escribió, “una voz femenina aclamando en árabe, proclamandoque los muj’s son debiluchos afeminados, y que ella y sus hermanas estánesperando patearles los traseros y ponerles sus calzones sucios en lacabeza”. Sauron, Ramius’ y muchos otros bloggers de Free Republic parecen,entre otras cosas, usar la idea de la música como tortura para desplazarhacia los detenidos musulmanes una ira arraigada en su propio miedo deestar ellos mismos inmersos en una cultura que se ha convertido, en suspropias palabras, “nancy”, “pansy” y “pussy” (términos con connotacionesfemeninas degradantes [NdelT]). Visto desde una perspectiva diferente ,uno puede suponer que las listas virtuales de canciones de los bloggersimponen a los hombres musulmanes la fantasía orientalista de que loshombres árabes son (siempre y para empezar) afeminados.Es interesante que las elecciones de estos supuestos torturadores hablandodesde la vida civil, (desde el frente en casa (the homefront) ) no parecenreflejar las elecciones de los soldados en el terreno. La mayoría de laselecciones en el terreno están compuestas por heavy metal y rap: esta esla música en los mini discs y reproductores de mp3 de los soldados, y queestá conectada a sus cascos cuando salen en batalla. (Se dice quegrabaciones de Britney Spears y Christina Aguilera han sido utilizadascontra detenidos específicos: Quien recibió el tratamiento Aguilera era unangloparlante, se puede asumir por ello que letras sexualmenteprovocativas eran parte de la intención). El heavy metal y el rap, músicasgeneralmente codificadas como masculinas dentro de la cultura popularestadounidense, son géneros que, para quienes no se identifican conellos, son escuchados como músicas que incorporan los sonidos de la iramasculina. Por eso puede parecerle, a los soldados en el terreno, que esamúsica “tortura” a los hombres Musulmanes creando un espacio sonoro en elque los hombres de Estados Unidos los vencen en una lucha demasculinidades. Algunas de las canciones específicas usadas en batalla(Enter Sandman de Metallica, Hell’s Bells de AC/DC) parecen tener textosapropiados para preparar a ambos lados para la confrontación con la muertemacabra, que muchos recuentos o memorias de militares asemejan al éxtasis. El texto de Slim Shady de Eminem, puesto una y otra vez para losdetenidos de “alto valor” de Guantánamo, combinan ira, misoginia, eimágenes sexuales vívidas en una manera que parece garantizar ofender yasí confirmar la derrota de los detenidos a través de todo lo que sepudiera considerar aborrecible acerca de la cultura del “infiel”.Pero, un momento. El suministro de ofensas culturales es, desde laperspectiva del estado, solo incidental a lo que acontece en el cuarto deinterrogación. El objetivo, la desintegración de la identidad, no dependede la música sino del sonido. Quiero cerrar tratando de imaginar la escenade la “interrogación” para poder pensar a mayor profundidad sobre lasformas en las que el uso de música en la “tortura sin contacto” involucrala cultura musical contemporánea con los objetivos del estado de seguridadnacional (que se ha vuelto, también, recientemente un “estado deexcepción”) [22] .La escena de la interrogación¿Cómo, me he preguntado, se podría sentir estar en uno de esos “cuartos deinterrogación” durante 20 horas, recibiendo “tortura sin contacto”? ¿Seríaverdaderamente “sin contacto”? Dada la ausencia, hasta el momento, dedescripciones detalladas de ex-prisioneros y sus experiencias, he tratadode pensar acerca de esa práctica por medio de mi propia experiencia conmúsica rock a alto volumen, y, más recientemente, música dance a altovolumen. Recuerdo de mi juventud la sensación de alegría de la resonanciaen mis propios huesos del ritmo y la guitarra y de mi más reciente edadmedia la sensación de los ritmos disco de Junior Vásquez empujándome a lolargo de la pista, obligándome a moverme. Para mi, los dos tipos deexperiencia produjeron la sensación de ser tocada, sin haber sido tocadapor nadie; todos los que hayamos cantado o bailado hemos sido tocadosfísicamente por la misma fuerza, que a veces nos movía, a veces nosenvolvía, y a veces nos acariciaba. A partir de la experiencia compartidade ‘ser tocada sin ser tocada’ por la vibración del aire por el que nosmovíamos, obtuve una sensación profundamente sensual y erótica (aunque noexplícitamente sexual) de comunidad con los amigos y desconocidos a mialrededor incluso cuando la música silenciaba de manera gratificante ysolo por un momento, mis propios pensamientos. Mi experiencia, porsupuesto, no era solo psicológica o sensual; era aumentada por la subidade adrenalina, el aumento de la presión sanguínea y del ritmo cardíaco, el“zumbido” que permanecería en mis huesos por horas y que eran los efectosinmediatos más conocidos de la música a alto volumen.Un detenido también debe sentirse como si fuera tocado sin ser tocado,mientras está acurrucado, con las manos encadenadas entre los tobillosencadenados a un candado en el suelo, en un cuarto completamente oscuro,incapaz de encontrar alguna posición del cuerpo que no le cause dolor autoinducido. Seguramente, entre otras cosas, la experiencia crea una cadenade dolor, inmovilidad, y tacto indeseado (sin contacto); y de ser forzadoa lastimarse a si mismo por un Poder incorpóreo e invisible. Un éxtasisoscuro, la experiencia no debe ser ni de aislamiento ni de comunión, sinouna relación que imita los efectos de las cadenas que atan su cuerpo - larelación de estar enteramente a merced de un Poder ubicuo y sinmisericordia. Me lo imagino, a veces, como ser sumergido en una distopíapost-moderna, pos Foucauldiana en donde uno es incapaz de nombrar, muchomenos resistir, el poder abrumadormente difuso que está afuera de uno,pero que también está adentro, y que opera a partir de obligarlo a uno acumplir contra la propia voluntad, contra los intereses propios, pues nohay manera—ni siquiera una retirada hacia la interioridad—de escapar eldolor. ¿Qué mejor medio que la música para lograr (como una interpretaciónmusical bien lograda) la experiencia del poder ubicuo e incombatible deOccidente (del infiel)? [23]En los últimos días, pensando acerca del enfoque general de este panel enla relación entre cultura musical y el tipo de estado que es los EstadosUnidos, he estado contemplando la institucionalización gradual de estaescena en la imaginación global—a través, por ejemplo, de surepresentación visual en la película The Road to Guantánamo. He estadopensando que esta escena, tan drásticamente real para los interrogadores ydetenidos, y tan virtual para el público del cine, los lectores denoticias, los bloggers y para mí misma, puede pensarse como una creaciónde la Guerra Global Contra el Terrorismo, en si misma una creación delreciente desvergonzado esfuerzo de los Estados Unidos por proyectarse comosoberanía global. Me impacta, por ejemplo, el hecho de que la “tortura sincontacto” que usa la música para disolver la subjeividad de otros, hasido usada sobre personas tomadas en Afganistán, Bosnia, Egipto, Gambia,Indonesia, Irak, Mauritania, Pakistán, Tailandia y los Emiratos Árabes,incluyendo ciudadanos británicos y canadienses. Por eso, el campo deacción en donde la música es el medio del poder ubicuo e incombatible quetoca sin tocar ha sido impuesto sobre representantes del mundo Musulmánentero. La música, entonces, no es únicamente un componente de la “torturasin contacto” sino también un componente de la pretensión simbólica desoberanía global por parte de los Estados Unidos – pero de una manera quees casi el polo opuesto a los tours de “buen embajador” de Louis Armstrongorganizados por el departamento de estado en los 1950s [24] . Al mismotiempo, sin embargo, los Estados Unidos ha entregado a los detenidos asítratados a sus propios soldados a manera de chivo expiatorio, para que lossoldados puedan canalizar hacia ellos, a través de sus escogenciasmusicales asociadas a música de la clase trabajadora, la ira que tienencon las fuerzas políticas y económicas que los convierten (como a susprisioneros) en seres humanos a los que el estado permite ser matadosimpunemente. Más aún, ya que las representaciones de los medios por unlado, y las tecnologías de los nuevos medios por el otro permiten que laescena sea ampliamente imaginada y pueda recibir respuesta en casa, losEstados Unidos ha entregado a estos mismos detenidos a cierto sector de laciudadanía civil, donde pueden ser chivo expiatorio para otro tipo de ira.Creyendo que no pueden ser matados impunemente, los bloggers delittlegreenfootballs y freerepublic hacen más que expresar su rabia sobrela posición feminizada que ocupan como no-guerreros en una cultura quevenera a los guerreros cada vez más. Ellos crean (y ocupan) comohomofóbicos, racistas y misóginos la posición subjetiva de una “tortura”virtuosa y justa: una posición de sujeto que se identifica con, y que esocupada por, el estado global de seguridad nacional que se ha declarado así mismo, en sus leyes aprobadas más recientemente sobre el trato hacialos detenidos, exenta de cumplir la ley internacional. Todo el tiempo, laescena, por lo menos en tanto se puede conocer actualmente, permite quecierto tipo de repertorio sirva para representar la violencia de laconquista “Occidental” e “infiel”, dejando intacto e inocente elrepertorio que puede ser más valorado por las élites.Pero confieso aquí libremente, que apenas he comenzado este trabajo.Todavía no sé quién hace la selección de música en los sitios de detencióny con qué criterios. Ni tampoco sé si los guardias o los equipos quellevan a cabo los interrogatorios, escuchan la música. ¿Qué piensa elpersonal de los Estados Unidos sobre estas prácticas y qué sienten? ¿Quépiensan y sienten los detenidos? ¿Qué piensan y sienten ambos sobre elrepertorio escogido? ¿De qué manera, si es que se ha dado, ha cambiadoesta experiencia el comportamiento musical de los dos grupos?¿Con qué equipos se reproduce el sonido? ¿A qué nivel de decibeles? ¿Suingeniería se lleva a cabo de tal manera que no cause pérdida permanentede la escucha?¿Se ha comprobado que la música es efectiva en “quebrar” los detenidos enel interrogatorio?Pensando culturalmente, me pregunto, ¿cuáles eran las ideas y lasprácticas musicales de aquellos que diseñaron la “tortura sin contacto”?Si la escena de tortura es “performativa”, entonces que relaciones depoder son las que se hacen efectivas allí? ¿Cómo puede este uso de lamúsica utilizado para imponer la agenda nacional e imperial de los EstaodsUnidos como “un estado de excepción” afectar las musicalidades del sigloXXI? Por ahora, ofrezco este artículo a manera de comienzo.Notas[1] Para una introducción al armamento acústico en el contexto deinvestigación sobre armamentos no letales ver Davison and Lewer (2006),Wright (1999) y Aftergood (1994).[2] El contrato se puede ver en https://www.armysbir/com/awards/sbir_fy ... ompany.htm[3] http://dictionaryofwar.org/en-dict/node/418. La compañía dice que enesa época el sistema podía causar ruptura del tímpano a los 185dB, heridasa los pulmones a los 200 dB, y muerte a los 200dB.[4] http://defense-update.com/features/du-1-05/NLW-DEW.htm Ver tambiénhttp://www/global.security.org/military/systems/munitions/accoustic.htm[sic][5] Sobre la American Technology Corporation, el LRAD, ys uss diferentesaplicaciones, ver el sitio web de la compañía, http://www.atscd.com. Paraun perfil de Elwood “Woody” Norris, el inventor de la tecnología LRAD y elfundador de ATC, ver Sella (2003).[6] Comunicación personal por correo electrónico a la autora, de JamesCroft III, Jefe de Operaciones Tecnológicas (Chief Technology Officer),ATC, 26 de octubre de 2006.[7]“Sesame Street breaks Iraqi POWs”, 20 May 2003,http://news.bbc.co.uk/2/hi/middle_east/3042907.stm[8] Para dar una mirada a todo el material compilado por la UniónAmericana de Libertades Civiles (American Civil Liberties Union), verhttp://www.aclu.org/safefree?torture ... index.html.[9] Fragmentos del texto del interrogatorio sobre el cual se basa estahistoria se encuentran en línea enhttp://www/time/com/time/magazine/art ... 02,00.html[10]Http://hrw.org/english/docs/2005/12/19/afghan12319_txt.htm[11] Detalles sobre procedimientos similares (incluyendo el uso de cuartosde otros colores) se pueden encontrar en Sifton (2006).[12] El recuento más completo de estas diversas técnicas se encuentra enMcCoy (2006).[13] Para una descripción de estos experimentos ver McCoy (2006) apítulo2,“Mind Control”.[14] Investigador de la Universidad de McGill Donald Hebb, citado porMcCoy (2006: 35).[15] Lawrence E Hinkle, Jr, “Consideration of the Circumstances underWhich Men May Be Interrogated, and the Effects That These May Have uponthe Function of the Brain”, Fil: Hinkle, Box 7, CIA Behavior ControlExperiments Collection, National Security Archive. Washington. Cited inMcCoy (2006: 42 y nota 60).[16] Partes desclasificadas del Mnual Kubark se pueden ver en línea enhttp://www.kimsoft.com/2000/kubark/htm. Ver McCoy (2006: capítulo 2) paradetalles sobre las maneras en que varias agencias de los Estados Unidoshan entrando las fuerzas de seguridad de otras naciones. Para una listacomprehensiva de documentos sobre tortura a prisioneros de los EstadosUnidos que estuvieron disponibles hasta el 2005, ver Greenberg and Dratel(2005).[17] El manual más reciente de recolección de información de inteligenciade los Estados Unidos, publicado en Septiembre del 2006, se puede ver enhttp://www.army.mil/references/FM2-22.3.pdf.[18] El texto completo del Military Commissions Act del 2006 estádisponible en http://www.loc.gov/rr/frd/Military_Law/MC_Act2006.html. Vertambién el Detainee Treatment Act del 2005, parte del Acta deapropiaciones que se encuentra enhttp://jurist.law.pitt.edu/gazette/20 ... -white.php.[19] Del lado musical, quiero invocar tanto una amplia gama de composiciónmusical que va de la musique concrete y las obras improvisadas de JohnCage y Pauline Olivieros, a la riquísima literatura que ha surgido enrespuesta al libro The Soundscape. Our Sonic Enivronment and the Tuning ofthe World de R. Murray Schaeffer (ver Schaefer 1997).[20] Los lectores que duden que estas prácticas de tortura puedenconsultar Borchelt et al (2005).[21] El reportero de la Florida, Lane DeGregory escribió una addendallamada “Anything but ‘MacArthur Park!’” (“Cualquier cosa menos MacArthurPark”), a su reportaje sobre el uso de la música durante la toma deFallujah en Noviembre de 2004. Este fragmento ejemplifica este tipo derespuesta de los medios que invita a los ciudadanos comunes americanos aimaginarse a sí mismo como torturadores. Él o sus colegas en el St.Petersburg Times “le preguntaron a los residentes de (Tampa) cuálescanciones tocarían para hacer que los insurgentes se alejaran de Fallujah,para quebrantar a los prisioneros iraquíes o simplemente para enloquecer asus vecinos.” Los resultados fueron publicados en noviembre de 2004 y seencuentran en el reportaje ubicado enhttp://sptimes.com/2004/11/21/Floridi ... Arth.shtml[22] Me refiero aquí al libro Estado de Excepción de Giorgio Agamben(2005) y también a las ideas en el libro que le antecede, Homo Sacer.Sovereign Power and Bare Life (ver Agamben 1998).[23] La frase “un performance exitoso” (“felicitous performative”) serefiere al libro de J.L. Austin, How to do things with words (see Austin1962), especialmente su segundo seminario en el que define hablaperformativa que es particularmente exitosa.[24] Sobre estos viajes ver Eschen (2004).ReferenciasAftergood, Steven. 1994. “The soft-kill fallacy”, Bulletin of the AtonicScientists 50(5): 40-45,http://www.thebulletin.org/article.php?art_ofn=so94aftergood.Agamben, Giorgio. 1998. Homo Sacer. Sovereign Power and Bare Life, PaloAlto, CA: Stanford University Press.____2005. State of Exception. Chicago: University of Chicago Press.al-Radi, Nuha. 1998. Baghdad Diaries: A Woman’s Chronicle of War andExile. New York: Vintage.Austin, John. L. 1962. How to do things with words. Cambridge, MA: HarvardUniversity Press.Borchelt, Gretchen et al. 2005. Break Them Down. Systematic Use ofPsychological Torture by US Forces. Cambridge, MA: Physicians for HumanRights.http://www.pegc.us/archive/Authorities/ ... pdfDavison, Neil and Lewer, Nick. 2006. Bradford Non-Lethal Weapons ResearchProject, Research Report No. 8.http://www.brad.ac.uk/acad/nlw/research ... /DeGregory, Lane. 2004. “Iraq’n’roll”, St Petersburg Times online.Floridian. November 21, 2004,http://s[times/com/2004/11/21/Floridian/Iraq_n_roll.shtml.Eschen, Penny M Von. 2004. Satchmo Blows Up the World. Jazz AmbassadorsPlay the Cold War. Cambridge, MA: Harvard University Press.Greenberg, Karen J. and Dratel, Joshua L. (eds.). 2005. The TorturePapers. The Road to Abu Ghraib. Cambridge UK and New York: CambridgeUniversity Press.Maus, Fred Everett. 2004. “The Disciplined Subject of Music Theory”. InBeyond Structural Listening? Postmodern Modes of Hearing, ed. AndrewDell’Antonio, 13-43. Berkeley: University of California Press.McCoy, Alfred W. 2006. A Question of Torture: CIA Interrogation, from theCold War to the War on Terror. New York: Metropolitan Books.Schaefer, Murray. 1997. The Soundscape. Our Sonic Enivronment and theTuning of the World. 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